Thursday, October 27, 2016

Videocast No. 3: Los singles de Arthur Gunter para Excello Records, 1954-61


De vez en cuando hablamos de blues en Postales de Jazz, pues el blues y el jazz son estilos que han estado siempre hermanados e íntimamente relacionados. En el vídeo que proponemos hoy se ofrece un somero repaso a la carrera de Arthur Gunter, un bluesman nacido en Nashville (Tennessee) en 1926 y hoy casi por completo olvidado, de no ser porque Elvis Presley grabó una versión de su "Baby Let's Play House". Cuando pensamos en Nashville, la Ciudad de la Música, normalmente la relacionamos con el country, pero es cierto que en esa capital sureña de la música ha existido siempre una muy arraigada tradición de música afroamericana (blues, rhythm and blues, gospel) de la cual no se suele hablar muy a menudo pero que resulta verdaderamente interesante. Gunter, que nunca fue capaz de revalidar el éxito de "Baby Let's Play House", se halla hoy en día en el olvido en parte debido a que sus grabaciones están descatalogadas en formato CD. Por ello, en este vídeo celebramos y comentamos la edición, por parte del sello británico Jasmine Records, de Baby Let's Play House: The Complete Excello Singles, un compacto que reúne los doce singles que Gunter grabó para esa discográfica nashvilliana y que—esperamos—sirva de carta de presentación para su música, en la que escuchamos ecos de Blind Boy Fuller, Big Bill Broonzy, Slim Harpo y Arthur "Big Boy" Crudup. Es un disco, sin duda, muy recomendable.

Arthur Gunter

Tuesday, October 11, 2016

Luis Russell y el swing

Aunque su fama fue breve, su influencia fue notable, pero hoy, varias décadas después de su muerte, víctima del cáncer en 1963, Luis Russell es un músico bastante oscuro en la historia del jazz, de ésos que merecen mucho más reconocimiento del que han recibido. Panameño de nacimiento—las enciclopedias del jazz nos informan de que vino al mundo en 1902—, Russell se inició en la música a muy temprana edad, y a instancias de su padre, que era precisamente profesor de música, aprendió a tocar la guitarra, el violín y el piano. Sus primeros años los pasó en su tierra natal, tocando donde podía y acompañando al piano películas mudas. Pero su historia se vuelve un tanto pintoresca hacia 1919, cuando gana tres mil dólares de los de entonces jugando a la lotería y decide emplearlos en mudarse a los Estados Unidos, concretamente a Nueva Orleáns, donde pronto entrará en contacto con la vibrante escena musical de la ciudad en aquellos momentos. En 1925 se muda a Chicago, y allí se convertirá en el pianista de la reputada orquesta de King Oliver, con quien viajará a Nueva York para establecerse en la Gran Manzana y, poco después, formar su propia banda para tocar en el Nest Club. El momento de mayor apogeo de su carrera llega en 1929, el año del crack en Wall Street, cuando lidera una orquesta que incluye, entre otros, a excelentes músicos como el trombonista J.C. Higginbotham, el trompetista Henry "Red" Allen, el contrabajista Pops Foster o el batería Paul Barbarin.

J.C. Higginbotham, Henry "Red" Allen, Luis Russell y Paul Barbarin en Chicago, 1942

Luis Russell y Louis Armstrong
Los arreglos de Russell destacaban por ser siempre imaginativos y por el aire de modernidad con que les imbuía su artífice, lo cual ha llevado a varios críticos a considerar algunas de sus grabaciones de finales de los 20 y principios de los 30 como precursoras del swing que pronto triunfaría a lo largo y ancho del país. Louis Armstrong, a quien unía una gran amistad con Russell, aseguró en una ocasión que la banda del panameño era "sin duda, uno de los mejores conjuntos de músicos de swing que se pueden encontrar". Y Satchmo, claro, sabía de lo que hablaba, pues durante la década de los 30, cuando su carrera empezaba a tomar impulso, utilizó la orquesta de Russell como grupo de acompañamiento en grabaciones, programas de radio y giras, y a partir de 1935 acabó adueñándose de la banda y contratando a Russell como arreglista y director musical. Como resultado, el pianista dejó de actuar como líder a partir de 1934 y no volvería a ejercer como director hasta mediados de los años 40, aunque ya con un éxito mucho menor. En 1948, Russell abandonó definitivamente el mundo de la música, dedicándose a partir de entonces a otros negocios y abriendo primero una tienda de caramelos y después una de juguetes.

Russell falleció en Nueva York en diciembre de 1963, no sin antes visitar, en 1959, su Panamá natal para ofrecer, al parecer, un concierto de música clásica. Además de como arreglista, Russell destacó también como compositor, y a él debemos temas de la talla de "Back O'Town Blues" (que se incluyó durante años en el repertorio que Louis Armstrong interpretaba en sus conciertos), "Slow as Molasses" o "Sad Lover Blues". Varios de ellos, así como el que usaba como sintonía para su banda, "The Call of the Freaks", están hábilmente teñidos de blues y son, como ya se ha dicho, magníficos ejemplos primerizos de swing. Las grabaciones de Luis Russell se han reeditado en CD, generalmente en ediciones que han corrido a cargo de sellos europeos y que no siempre son fáciles de conseguir. Por ejemplo, la discográfica ASV/Living Era publicó las recopilaciones Saratoga Shout y Luis & Louis (esta segunda documenta las colaboraciones con Satchmo), pero actualmente se encuentran descatalogadas. La mejor opción, si bien un tanto costosa, es el doble compacto The Luis Russell Story (Retrieval), que contiene grabaciones realizadas entre 1929 y 1934, más o menos el mismo período que cubren los dos volúmenes de The Chronological Luis Russell and His Orchestra (Classics Records). Sea cual sea la opción elegida para hacerse con la obra de Russell, el pianista panameño es uno de esos jazzmen pioneros que conviene redescubrir y disfrutar.


Friday, September 30, 2016

Postales de Jazz - Videocast No. 2 : Herbie Nichols



En este segundo vídeo ofrezco una sucinta visión panorámica de la vida y de la carrera del pianista y compositor de jazz Herbie Nichols, uno de esos músicos adelantados a su tiempo y que, precisamente por ello, no gozaron en vida del reconocimiento que merecían. De hecho, Nichols se pasó la mayor parte de su carrera tocando dixieland, un estilo más tradicional que le interesaba mucho menos que el bebop más progresivo que podemos escuchar en los pocos discos que grabó para Blue Note o Bethlehem. Además, solía formar parte de bandas lideradas por músicos de talento mucho menor que el suyo, aunque es cierto que ocasionalmente llegó a dirigir sus propios grupos y a colaborar con grandes jazzmen como J.J. Johnson, Gene Ammons, Sonny Stitt o Lucky Thompson. Una buena fuente de información en inglés, que menciono en el vídeo, es el libro de A.B. Spellman Four Lives in the Bebop Business, que incluye un capítulo entero dedicado a Nichols. Los discos de los que hablo en el vídeo son el triple CD The Complete Blue Note Recordings (publicado en 1997 y nada fácil de conseguir), que contiene todas las sesiones que Nichols grabó para Blue Note en 1956, y Love, Gloom, Cash, Love, el único álbum que registró para Bethlehem en 1957.

Herbie Nichols

Tuesday, September 13, 2016

Howard Roberts - Good Pickin's

Verve, 1959

Si en el vídeo que publiqué en la entrada anterior hablábamos de Dempsey Wright, toca hoy abordar brevemente la carrera de otro guitarrista, que fue, además, contemporáneo de Wright y que, como él, no es demasiado conocido en la actualidad. Me refiero a Howard Roberts, un magnífico jazzman que se pasó la mayor parte de su carrera desviándose por otros derroteros que no tenían nada que ver con el jazz. Así, como músico de sesión, participó en éxitos del pop-rock de los años 50, como "Sittin' in the Balcony" de Eddie Cochran o "Endless Sleep" de Jody Reynolds, y su guitarra suena en las sintonías de programas de televisión legendarios como Bonanza, The Twilight Zone, Peter Gunn o Misión imposible. Vamos, un ejemplo perfecto de un músico que se veía obligado a interpretar diversos estilos musicales con objeto de llegar a fin de mes. Nacido en Phoenix (Arizona) en 1929, Roberts se interesó por la guitarra a muy temprana edad, y tras mudarse a Los Ángeles en 1950, se hizo un hueco en la escena del jazz de la Costa Oeste de la época, colaborando con grandes nombres como Bobby Troup, Neal Hefti, Chico Hamilton, Henry Mancini o el guitarrista Barney Kessel, que se convertiría en una influencia importante. En los años 60 pasó a formar parte del grupo de músicos de sesión conocidos como The Wrecking Crew, y fue entonces cuando su actividad en los estudios de grabación se intensificó, si bien en la mayor parte de los casos su trabajo no estaba relacionado de manera directa con el jazz. Se interesó también por la enseñanza musical, escribiendo columnas para pubicaciones especializadas y dando clases a lo largo y ancho de los Estados Unidos. Por desgracia, un cáncer se lo llevó en 1992, cuando vivía en Seattle, acabando así con la carrera de un hombre cuya actividad musical fue verdaderamente febril durante décadas.


Howard Roberts
La discografía jazzística de Roberts no es, como ya se ha dicho, demasiado prolífica; eso sí, casi todo lo que grabó dentro del jazz tiene un indudable interés, en especial los dos discos que registró para Verve en la década de los 50: Mr. Roberts Plays Guitar y Good Pickin's. El segundo, grabado en 1959, es el que aquí nos ocupa, una sesión en la que la guitarra de Roberts está arropada por Pete Jolly al piano, Red Mitchell al contrabajo, Stan Levey a la batería y Bill Holman al saxo tenor (Holman se encarga también de los arreglos, junto con el gran Marty Paich). Es decir, el quinteto está formado por la flor y nata de los músicos del cool jazz de la Costa Oeste, y por supuesto, no defraudan en absoluto. El repertorio está elegido con ojo clínico: standards del calibre de "Easy Living", "The More I See You", "All the Things You Are" o "Between the Devil and the Deep Blue Sea", mezclados con temas menos conocidos como el "Will You Still Be Mine" de Matt Dennis, e incluso incursiones en el bebop de la mano de Charlie Parker y su "Relaxin' at Camarillo". Los arreglos funcionan a la perfección, asegurándose de que Roberts lleve la batuta, pero permitiendo también que los demás músicos—sobre todo Holman y Jolly—disfruten de espacio para contribuir solos de enorme interés. En baladas como "Easy Living", y sobre todo, "Lover Man", Roberts explora su lado más lírico y sensual, y el álbum se cierra precisamente con una pieza compuesta por el guitarrista ("Terpsichore"), una melodía sencilla en clave de blues que se convierte en vehículo para el lucimiento de toda la banda. En definitiva, un elepé poco conocido pero altamente recomendable, que nos hace desear que Roberts hubiese grabado menos música comercial y se hubiese dedicado más al jazz. Sus discos para Verve y el que grabó para el sello Concord casi veinte años más tarde, The Real Howard Roberts, constituyen buenos ejemplos de su buen hacer dentro del universo jazzístico.



Saturday, August 27, 2016

Postales de Jazz - Videocast No. 1 : Bobby Hutcherson, Toots Thielemans, Dempsey Wright, Red Norvo




Llevaba un tiempo sin publicar nada en este blog, aunque sí he continuado mi actividad en mi página sobre jazz en inglés, Jazz Flashes. Pero esta semana he tenido tiempo para poner en práctica una idea que un par de amigos me han sugerido: la creación de un videocast sobre jazz en español. La primera entrega es ésta que podéis ver aquí arriba, un breve vídeo de poco más de un cuarto de hora, en el que repasamos a vuelapluma las carreras de los recientemente fallecidos Bobby Hutcherson y Toots Thielemans. Los discos de Hutcherson que menciono son Dialogue (1965), Happenings (1966) y Total Eclipse (1968), y el de Thielemans que comento es Man Bites Harmonica (1958). Además, recomiendo dos discos poco conocidos de finales de los años 50: The Wright Approach, del guitarrista Dempsey Wright y Red Plays the Blues, del vibrafonista Red Norvo. Espero que os guste, y si es así, pensaré en crear otros vídeos similares en un futuro.


Bobby Hutcherson (1941-2016)

Thursday, January 21, 2016

Archie Shepp & Horace Parlan - Trouble in Mind

Iniciamos el nuevo año comentando un disco excepcional a la vez que inusual en las carreras de sus protagonistas: una colaboración entre el saxofonista Archie Shepp y el pianista Horace Parlan grabada en Europa a finales de los años 70, y con el blues como motivo principal.

SteepleChase, 1980

Durante la década de los 60, el saxofonista Archie Shepp (nacido en Fort Lauderdale, en el estado de Florida en 1937) pululó a sus anchas por las vanguardias del jazz, distinguiéndose por grabar discos rompedores y originales como Four for Trane (1964), Fire Music (1965), New Thing at Newport (1965) o The Magic of Ju-Ju (1967), entre muchos otros, que fueron abriendo las puertas a la nueva tendencia que se conocería con el nombre de free jazz. A medida que avanzaba la década, Shepp continuó interesado en la experimentación, llegando a incluir poesía declamada en sus elepés y creando una música cada vez más influida por los ritmos africanos, que solía ir más allá de lo artístico para convertirse en un explícito manifiesto de tipo político y social, una protesta en forma de música ante la opresión, la injusticia y la discriminación. Apreciamos esto, por ejemplo, en álbumes como Kwanza (1969), Poem for Malcolm (1969), Yasmina, a Black Woman (1969) o Attica Blues (1972), el último de los cuales está inspirado explícitamente en las revueltas que tuvieron lugar en la prisión de Attica State.

Horace Parlan
Hacia la mitad de los años 70, Shepp fue difuminando paulatinamente este lado combativo de su música. pero jamás dejando atrás su interés por los ritmos africanos, que consideraba fundamentales en la formación de su sonido, así como parte esencial del ADN de la música negra en general. Por esta época, Shepp comenzó a viajar frecuentemente a Europa, tocando en diversos países europeos y realizando grabaciones para discográficas del Viejo Continente. Entre estos proyectos, dos de los más interesantes son los dos dúos que registró en Dinamarca junto al pianista Horace Parlan y que fueron publicados por el sello SteepleChase. El primero de estos discos, Goin' Home, vio la luz en 1977 y contiene una serie de reinterpretaciones de temas gospel y espirituales negros como "Amazing Grace", "Nobody Knows the Troubles I've Seen," "Sometimes I Feel Like a Motherless Child" y "Swing Low, Sweet Chariot", ejecutados con una emotiva reverencia por los dos músicos, que recrean las melodías a su antojo pero poniendo énfasis en el sentimiento que cada nota desprende. Se trata de un disco altamente recomendable que merece ser tratado con mayor profundidad en otra ocasión.

Archie Shepp
Pese a la división de opiniones que caracterizó a la recepción crítica del álbum, sin duda tanto Shepp como Parlan quedaron satisfechos con el resultado artístico de esta exploración de la música religiosa, pues tan sólo tres años después, en 1980, se reunieron de nuevo para grabar otro disco juntos, que es el que nos interesa aquí. Titulado Trouble in Mind, este nuevo trabajo se centra en la música secular afroamericana, particularnente en el blues tradicional y en lo que en los años 20 se dio en llamar "blues clásico", cultivado por Bessie Smith o Ma Rainey, entre otras grandes figuras del género. Precisamente un tema ligado a Bessie Smith, "Backwater Blues", da inicio al disco, y desde un primer momento resulta ya evidente que la compenetración entre piano y saxo—que en algunos casos será soprano y en otros tenor—es total y que nos encontramos ante un disco muy especial. Parlan lleva la manija del ritmo en todas las piezas, mientras que Shepp utiliza la melodía de cada una de ellas como excusa para improvisar con enorme reverencia y delicadeza, creando algo nuevo sobre la base de algo clásico. Así ocurre con composiciones de W.C. Handy ("Careless Love"), Leroy Carr ("How Long Blues") o Earl Hines (el fabuloso "Blues in Thirds"), así como con los blues de origen tradicional que conforman la mayor parte de la segunda cara del elepé, entre ellos temas tan conocidos como "See See Rider" o "Make Me a Pallet on the Floor", y que Shepp transforma sutilmente, casi siempre a ritmo pausado y melancólico. Dos puntos álgidos de un disco absolutamente redondo son "Trouble in Mind", que da título al proyecto y, por supuesto, la versión de "St. James Infirmary", caracterizada por un aire fúnebre verdaderamente apropiado. En definitiva, nos hallamos ante un disco (un par de discos, si añadimos Goin' Home a la lista) único en la carrera de Shepp y Parlan, un álbum que supone una radiografía jazzística de la íntima relación entre blues y jazz y un regreso y un homenaje a las raíces estilísticas de ambos músicos.


Thursday, November 12, 2015

Herbie Brock - Brock's Tops

Savoy, 1956

Tras varios meses de silencio, regresamos con una nueva postal de jazz, en esta ocasión un intento por rescatar del olvido en el que se halla sumido a Herbie Brock, probablemente uno de los pianistas más desconocidos de la historia del jazz, lo cual es ciertamente injusto si escuchamos los pocos discos que nos legó. Ciego de nacimiento, Brock cursó estudios en una institución para invidentes en Batavia, Nueva York, donde aprendió a tocar el piano, el órgano y el saxo tenor, y comenzó a actuar en clubes en Rochester poco después de completar su educación. En estos primeros años llegó incluso a realizar algunas giras junto a su cuñado, que también era pianista, hasta que a principios de la década de los 50 se mudó a Florida, donde contrajo matrimonio y continuó tocando con notable éxito en varios locales. Es aquí donde se inicia su breve carrera discográfica, que lo llevaría publicar seis álbumes entre 1955 y 1965, la mayor parte de los cuales son bastante difíciles de conseguir en la actualidad, pues tan sólo dos de ellos han sido reeditados en formato digital. Después de este período de diez años, que se sepa, Brock no volvió a pisar un estudio de grabación, si bien siguió actuando en diversos clubes durante los años 60, 70 y 80, restringiendo su radio de acción, eso sí, principalmente al estado de Florida.

El disco que nos ocupa, Brock's Tops, fue grabado en una sola sesión el 15 de febrero de 1956 para el sello Savoy, y según las notas originales del elepé, es un registro en directo realizado en el Onyx Club de Miami. Sin embargo, no se escucha ningún ruido procedente de la audiencia, por lo que o bien nadie asistió a las sesiones, o bien—y esto parece menos probable—se eliminaron posteriormente los aplausos del público. El elepé incluye ocho temas en los que Brock está acompañado por su trío habitual en esos años: Brooks Caperton al contrabajo y Rick Hanson a la batería. Estamos ante un documento sonoro ideal para apreciar el atractivo estilo de Brock, resultado de una mezcla entre el swing de Art Tatum (su ídolo de juventud y primera influencia), que podemos escuchar en esas cascadas de notas que a veces desliza en sus interpretaciones, y las innovaciones más bop de Bud Powell. El repertorio está compuesto, en su mayor parte, por standards ("If It's the Last Thing I Do", "The Moon Was Yellow", "There'll Never Be Another You", "Sweet and Lovely" y "Willow Weep for Me") que constituyen vehículos perfectos para que Brock dé rienda suelta a su imaginación y a su enorme talento improvisatorio, siempre apoyado de forma muy efectiva por contrabajo y batería. Su personal versión del "Four Brothers" de Jimmy Giuffre es un buen ejemplo de la compenetración del trío, y el aplomo con el que Brock ataca la melodía e improvisa sobre ella convierte a esta pieza en uno de los puntos álgidos del disco.

La State School for the Blind de Batavia, donde estudió Brock
Finalmente, hay espacio también para dos composiciones propias de Brock: "Blues a Brock Long" y "Brock Etude". La primera de ellas es un magnífico ejercicio bluesero a un tempo bastante ralentizado que demuestra que la música de Brock también halla sus raíces en el blues, y la segunda es uno de los mejores ejemplos de esa mezcolanza de swing y bop, de ese encuentro entre Tatum y Powell, que caracteriza el estilo del pianista. En definitiva, un disco absolutamente recomendable que merece salir de las tinieblas en las que ha dormido durante tantos años y que nunca he sido capaz de escuchar solamente una vez, sino que acabo poniéndolo dos o tres veces seguidas siempre que suena en mi tocadiscos. En el único artículo sobre Brock que he podido encontrar, escrito por Marc Myers, crítico de jazz del Wall Street Journal en su blog (y que puede leerse aquí), encontramos una descripción muy poética de Brock como "otro barco jazzístico que pasa en la noche". En efecto, el navío de Brock se desliza furtivamente por entre la oscuridad nocturna, pero la calidad de su música no pasa desapercibida.

Herbie's Room, el otro álbum de Brock que puede encontrarse en CD